Este gran cambio lo podemos comparar, por ejemplo, con la aparición de la imprenta que provocó un antes y un después en la educación. Como todo cambio, tiene aspectos positivos y negativos. Hablamos de aspectos positivos si nos referimos, como uno de sus puntos fuertes, a la flexibilidad espacio–temporal ya que nos permite tener la información deseada en cualquier lugar y en tiempo mínimo; nos facilita almacenamiento de información y una efectiva búsqueda, pues es un lugar abierto a todo el mundo donde cada uno puede realizar búsquedas de diferentes formas o maneras, aunque sí es cierto que podemos llegar a encontrar información errónea, ya que mediante las nuevas redes sociales, blog, foros… cada persona puede escribir lo que desee.
Podemos acceder a todo tipo de información (con muchos recursos audiovisuales) sobre cualquier tema; a realizar trabajos en grupo o individuales; nuevas formas de comunicación con los alumnos y sus familias, ya que se pueden realizar tutorías virtuales, informar a los padres sobre la asistencia de sus hijos, resolver dudas….
Con las nuevas tecnologías se realiza un aprendizaje significativo, de trabajo autónomo (en relación con el profesor), se desarrollan competencias importantes como la síntesis y concreción de la información,…, aunque nunca debemos olvidar los múltiples peligros que acechan en la red y de la que se debe tomar medida.
Cosa curiosa en esto de las tecnologías es que ahora son los niños los que están más puestos en el tema y enseñan a sus padres, dando lugar a una alfabetización tecnológica de forma indirecta de hijos a padres.
Respecto a los costes de éstas, hoy en día disponemos de subvenciones, puntos WIFI gratuitos, multitud de ofertas por parte de diferentes compañías…, aunque sí es cierto que no hay tantos accesos gratuitos como debería para poder acceder desde cualquier lugar y momento o no siempre las subvenciones llegan a tiempo y a todos por igual.
Surgen nuevas herramientas como la pizarra digital que permite proyectar contenidos digitales en un formato más idóneo a las nuevas generaciones. Se puede interactuar directamente sobre la superficie de proyección, hacer anotaciones manuscritas sobre cualquier imagen proyectada, así como guardarlas, imprimirlas, enviarlas por correo electrónico y exportarlas a diversos formatos, por lo que un profesor puede preparar los ejercicios interactivos en su despacho o en su casa y luego utilizarlos en clase. Otra ventaja es para personas con dificultades motrices, dado que pueden controlar cualquier aplicación de ordenador y hacer las anotaciones desde su propio asiento.
Pero también tenemos que considerar las desventajas: la preparación de las actividades conlleva inicialmente una inversión mayor de tiempo por parte del profesor, que debe realizar esfuerzos complementarios importantes (búsqueda de webs interesantes, elaboración de transparencias, apuntes, materiales didácticos interactivos), lo que supondrá una mayor dedicación, ni qué decir de la formación que se requiere para el correcto uso de las nuevas tecnologías en los centros educativos como herramientas de manejo cotidiano en las aulas.